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Blázquez Asociados - Expertos en auditoría en Murcia

Hacienda somos todos... O no

Actualmente, estamos ante un momento en el que las redes sociales y la publicidad, suponen una verdadera revolución social. Ello, no deja indiferente al ámbito empresarial, pues surgen nuevas profesiones que están generando razonables, y cada vez mayores, cantidades de dinero; hablamos de los instagramers, bloggers, youtubers o influencer. ¿Somos conscientes de la repercusión económica que suponen? ¿Declaran sus ingresos?  ¿Cómo tributan estas nuevas profesiones?

Las cifras pueden ser vertiginosas dependiendo del número de seguidores, llegándose a pagar 1.000 euros por una fotografía en Instagram con 100.000 followers, o 9.500 € por un vídeo en YouTube si el profesional cuenta con más de medio millón de suscriptores. Estás profesiones no pueden quedar al margen de la Hacienda Pública, que es consciente de que hay que controlarlas. Para ello, ha marcado las líneas de actuación de los inspectores, dejando constancia de aquellas actividades económicas desarrolladas a través de la red.

La Ley exige que el desarrollo de una actividad por cuenta propia, con habitualidad y en territorio nacional obligue a las personas físicas a comunicar el ejercicio de dicha actividad a la Agencia Tributaria (alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos) y a la Tesorería General de la Seguridad Social. Si los ingresos recibidos sobrepasan el salario mínimo interprofesional (fijado en 2017 en 9.906,40 € con 14 pagas), el profesional deberá darse de alta en el RETA y en el Impuesto de Actividades económicas. En cuanto al epígrafe en el que se ubican, puede variar dependiendo del origen en el que inicie su influencia, pero siempre será un epígrafe profesional y no empresarial, al realizar su actividad de manera directa.

 ¿Y si estos profesionales no reciben dinero sino productos que les regalan las empresas y marcas? Habría que declarar ese ingreso como “pago en especie” con su correspondiente valor de mercado. Aunque la realidad nos muestra que si estos productos son de bajo coste, a Hacienda le puede resultar muy difícil seguirles el rastro.

¿Respetan estos nuevos profesionales las obligaciones impuestas por la AEAT? En ocasiones no se hace por desconocimiento, pero en otros muchos casos, sobre todo los instagramers, bloggers, youtubers o influencer con mayores seguidores, y por consiguiente, los de mayores ingresos, deciden cambiar su residencia a Andorra, pues en temas impositivos son menos estrictos.

El hecho de saltarse las obligaciones fiscales, puede suponer sanciones por parte de la AEAT, además no darse de alta en el RETA implica perder todas la bonificaciones.

 

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